Es la tercera vez que llaman a mi puerta propagandistas de diferentes iglesias. Unos pidiendo que me una a su salvadora institución, a cambio de mis bienes materiales claro, otros que estudie la Biblia.
Me encantan sus universos paralelos, llenos de felicidad, que nunca llegarás a ver si no tomas conciencia de sus advertencias y tendrás que quedarte en este pre-apocalíptico (5 minutes to doomsday) mundo. Esta suerte de beatos reparten folletos que bien podrían salir de la mente de un Woody Allen católico, si esto no fuese una contradicción en sí mismo.
Mi primera reacción suele ser... en realidad, un bostezo ya que suelen despertarme de la siesta. Pero bueno, la segunda es disculparme, ir a la nevera y coger una cerveza. Lo siguiente suele ser, ofrecer una al invitado, que suele rehusar con lo que suele ser su segunda mueca de asombro e incredulidad del momento.
A continuación, o me aburro y le cierro la puerta en las narices. O bien hago una perfecta imitación de esto:
Ese glorioso "¡Déjame hablar!" es una de mis partes preferidas. La cara de asombro del elemento que tengo enfrente es la otra gran genialidad.
Después de esto siempre suelen salir corriendo como una cara que parece salida de Ren & Stimpy. Y yo, por supuesto, le persigo escalera abajo gritando: "el mineralismo va a shegaaaaaaaaaar", "dejad hablar a la minoría si, si, silenciosa".
Porque, señoras y señores, "la minoría silenciosa es católica, fea y sentimental".
Doo Wacko!
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Escuchaba: The Hives - Try It Again
via FoxyTunes
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Por algún lado necesitaba desahogarme. Pese a todo mis esfuerzos, mi mente, me estoy planteando si soy retrasado o gilipollas, no termino de analizar bien las frases compuestas. Oigan, esperen, soy muy vago y me cuesta muchísimo estudiármelo del libro; me mola que me lo expliquen y me den trucos, y lo hacen, pero, oigan, hay tantos detalles que...que la odio y al mismo tiempo me pone cachondo(no me lo interpreten mal que les veo...).
Jodida Sintaxis, es una relación de amor platónico lingüísticamente hablando. Me gusta enlazar frases y analizarlas, pero, mierda, me quedan demasiados detalles. Por lo tanto, aunque os importe un bledo, voy a empollarme las páginas y todo, desde hoy o mañana, y voy a pedir ayuda a eruditos que me lo puedan explicar con mayor calma y se que se sepan más truquitos que Christian Bale en The Prestige. Deséenme suerte con esa subdisciplina lingüística de los cojones que me vuelve loco.
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Ahora mismo estoy en clase, e intento que el sonsonete de voz que tiene el profesor no me desconcente a la hora de escribir esto. Es irritante.
Es uno de esos tipos que no sabe modular la voz y habla más alto de lo normal. Ocasionalmente interviene una compañera, que lo único que hace es comerle la polla al profesor regurgitando y repitiendo obviedades que este ha dicho segundos antes. Ascopena en estado puro.
Empiezo a murmurar; mi compañero de al lado me susurra que me controle.
Esta mañana he llegado bastante pronto al colegio; encima el primero, circunstancia que nunca me ha gustado. Extrañamente me he levantado pronto y bastante bien, descansado. Lo único que compensa los madrugones diarios es poder ver amanecer en el Cercanías de camino a Alcobendas; pero preferiría dormir un par de horas más. En dos días y medio de fin de semana he dormido casi 26 horas, genial. A esto se le llama compensar.
El Viernes de madrugada volvía en el buhometro a casa cargado: llevaba las dos cámaras y un par de posters, uno de Los cronocrímenes y otro del Cinemad.
Durante el pase, estuve atento a las reacciones del público; mucho más relajado y alegre que en Sitges, que previamente había escuchado a Vigalondo tan cansado como eufórico quejarse de que tuviera que ir a Trieste, Italia, a un festival de sci/fi; resultándole paradójica esta afirmación ya que el hecho de poder asistir era cumplir otra ilusión más. Segundos después hizo un gran, GRAN, spoiler; y se dio cuenta. Antes de la proyección tuvo que marcharse al aeropuerto.
Como siempre, yo grabando con la cámara. Como siempre.
Curiosamente no hablé con él durante la espera previa; en la calle le ví rondando entre asistentes y conocidos. Pero yo iba solo, cargado, cansado y deprimido; y ante la perspectiva de tener que presentarme otra vez, aunque haya buen rollo, hacía que me sintiese realmente ridículo. Todo esto mientras escuchaba la banda sonora de Southland Tales, que bien no hace que te sientas precisamente. Y para empezar, no sé cómo abordar a la gente en determinadas situaciones. Alvy Singer asegura que en este caso, se trata de un tipo difícil, amable y divertido a la hora de charlar y demás; y que realmente la única dificultad está en saber de qué hablar, cuestión menos importante que acabar pareciendo un fanático comepollas más (un love troll tambien se puede usar para esto), cosa que tamposo eres desde el primer momento en el que te das cuentas que cualquiera (tú, tu familia, tus ídolos, amigos, etc) son personas tan imperfectas y maleables con todos los fallos y logros que puedan tener.
No es que sea pesimista ni que me esté poniendo misántropo. Simplemente reconoces que nadie es intocable, y que en ocasiones fallos e imperfecciones hacen que esa persona resulte mucho más humana. Yo no adoro a tótems ni erijo diosesm solamente sigo la carrera y la vida de determinadas personas que pueden fallar y fracasar, o no, y/o ser capaces de lo mejor y lo más invariablemente perfecto que pueda existir.
O no.
Creo que eso es lo que me diferencia de cualquier pajero aleatorio, racionalizar esa reacción tan visceral que alude a sensaciones como la euforia, expectación, esperanza, ilusión, etc. Redundo una vez más, pero con un enfoque diferente. O algo así. Como siempre.
Antes de entrar a la sala y esperar en plena calle durante tres cuartos de hora, corría por Fuencarral pensando que llegaba tarde a recoger la invitación en las taquillas.
Desde donde vive Miguel, gran amigo mío, los autobuses son una mierda y tuve que volver a Casa de Campo para coger el metro en vez de poder ir a ópera en autobus. Habíamos estado viendo en su casa Transformers, película que valoro cada vez más y que es diversión pura y concentrada.
Coches de Transformers viendo su propia película.
Otro día hablaré de la quedada en la que vimos Miguel, Obi (ya los conoceis de mis videos) y yo tres películas: What is it, Hot Milk, y John Liu en México.
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Recomiendo encarecidamente NO LEER esta reseña a nadie que NO haya visto la película AÚN.
Resultó curioso comprobar cuál era mi forma de ver películas; en el primer pase me centro solamente en lo argumental, y en ciertos detalles que van surgiendo según los vas percibiendo. En el segundo pongo el piloto automático mientras atiendo a la fotografía, la composición de los planos, la música, las interpretaciones y todo lo que humanamente posible puedas percibir.
En el caso de esta película, es sorprendente como cambia de un thriller paranoico, angustioso y fatalista a un gran thriller sci/fi sobre viajes en el tiempo con toques de humor. Muchos.
En el pase del Cinemad la gente estaba mucho más relajada que en Sitges; y la reacción fue bastante buena. Con el primer susto, alguien de la fila de atrás casi nos deja sordos a mi y a varios tipos que había a mi lado. Con los gags, la risa era general.
Por fin alguien se rió con el primer gag, el de la llegada a casa. Esta pequeña broma sirve para entrar en ambiente y quitar seriedad, no más.
No me había dado cuenta de ellos. La película cambia de la incertidumbre, a la paranoia que termina en angustia, a la resignación y venganza; mientras intentaba detectar fallos de racord, hilvanar las lineas temporales a pesar de las elipsis y los cambios de escena.
Decir que también me fijé en la Goenaga de nuevo es una obviedad, nos entendemos de sobra.
La frase "Héctor, ¿qué has hecho?" lo define todo; una sensación de incredulidad en una noche de tormenta que dos tipos preocupados unicamente por ellos mismos sienten.
No es que me haya dejado de gustar, ni por asomo; solamente he acabado asimilandola como un thriller con elementos de humor, dejando de considerarla una gran tragedia. Aunque su gran plano final cambia todo esto, así que vaya usted a saber.
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Fue mi lema a final de curso. Les juro que me dio mucha suerte. Les debo una a los 'Beach Boys' que no es que sea yo precisamente un fan teen del grupo ya que no lo he catado mucho. Pero les debo una. Aquí les dejo un tutubo interesante:
(Les acabo de colar un tutubo algo mierdoso)No tengo mucho que decir de un fin de semana extraño. De subidas y pocas bajadas. Un poco montaña rusa. En un par de días les regalaré un relato que espero que les guste. Les adelanto que mezcla ciencia ficción con la filosofía fotolog. Les dejo imaginarlo. Y correrese -como yo lo he hecho- con mi idea.

